La punción se realiza bajo sedación con anestesia general de corta duración. Los folículos se visualizan y se aspiran a través de un ecógrafo con sonda vaginal. No es preciso ingreso hospitalario y la paciente puede regresar a casa en un par de horas.

Los óvulos se identifican, se escogen los maduros y normales y se fertilizan directamente (FIV) o bien mediante ICSI.

Al día siguiente se evalúa la cantidad de óvulos fecundados y por tanto cuantos embriones hay. El crecimiento de éstos se sigue en los dias sucesivos para determinar su calidad. Los 2 o 3 mejores embriones mejores se transfieren al útero, habitualmente durante el tercer día. A veces se efectúa “hatching”, que consiste en realzar un orificio en la cubierta del embrión llamada zona prelúcida, para facilitar la salida en el momento de implantarse en el endometrio.

Si hay más embriones de cualidad suficiente, se congelan. Esto permite hacer nuevas transferencias sin necesidad de efectuar una nueva FIV.

La transferencia de embriones se efectúa con la paciente en posición ginecológica y no molesta más que una revisión ginecologica rutinaria. Es mejor tener un poco de orina para poder controlar la transferéncia por ecografía abdominal. Después de 60 minutos de reposo, la mujer puede realizar una vida normal, siempre que la actividad sea tranquila.